Venezuela: petróleo antes que urnas
ENS-Iberoamérica A día de hoy la palabra clave de lo que está ocurriendo en Venezuela es petróleo, oro negro, control de la extracción por parte de empresas de EEUU. En un segundo plano queda, hasta una siguiente fase que veremos cuando se produce, la democracia y los derechos humanos.
La intervención norteamericana en Venezuela puede suponer el principio del fin de una dictadura y también es otro episodio de una forma de entender las relaciones internacionales en las que el que tiene el poderío militar, en este caso EEUU, entra en países soberanos sin permiso y además establece en ellos administraciones en forma de protectorado. Que la intervención provoque a corto plazo una reinstauración de la democracia en Venezuela es algo que está por ver. De momento lo que sabemos es que Venezuela seguirá bajo los mismos parámetros políticos, sin elecciones libres y con los prebostes de un régimen corrupto al frente del país, aunque tendrán que seguir las indicaciones de la administración norteamericana bajo amenaza de derrocamiento si no lo hacen. Sabemos también que el interés fundamental de Donald Trump es el control de la extracción de petróleo a través de empresas USA. La ventaja de que las cosas las explique un personaje como Trump es que todo lo expresa a calzón quitado, sin eufemismos y moralinas de restablecimiento de la democracia.
Al margen queda hasta nueva orden lo de María Corina Machado, lo de Leopoldo López, lo de la llamada oposición democrática, y también el fraude continuado y sostenido en el tiempo de un régimen que comenzó queriendo construir “el socialismo del siglo XXI”. Entonces, ¿hay que alegrase porque el dictador esté capturado y a disposición judicial?. La pregunta es algo tramposa. A cualquier demócrata le alegra ver desposeído de sus atributos a una persona que estaba ocupando el poder ilegítimamente. Muchos venezolanos residentes en España, parte importante de esa gran diáspora mundial de cerca de diez millones de personas, lo han celebrado con alborozo. Yo me alegro con ellos. Además pongo sobre la mesa otras cuantas preguntas: ¿Por qué no se pronunció en la rueda de prensa de Donald Trump la palabra democracia y se pronunció más de veinte veces la palabra petróleo? Está claro que lo que menos le importa al presidente norteamericano es el Derecho Internacional , pero estremece la facilidad con la que se ha entrado militarmente en un país y el descaro con el que se ha proclamado que ese país será administrado y gestionado desde fuera.
Conviene no engañarse: la Venezuela que se anuncia no es la de la democracia. Es, de momento, un incierto protectorado gobernado por Donald Trump, Marco Rubio y Delcy Rodríguez. Lo que pueda ocurrir en el futuro está por ver. Es posible que la democracia llegue sin demasiada tardanza, pero también es casi seguro que la dependencia venezolana del vecino del norte será muy fuerte. Está por ver, igualmente, que Venezuela quedé en una admirable pista de despegue hacia la prosperidad cuando concluya la intervención norteamericana. No es precisamente algo por lo que destaque Estados Unidos, que en muchas ocasiones lo que deja, tras su retirada del escenario intervenido, sus auténticos avisperos ingobernables.
Venezuela es un país importante de la comunidad hispánica de naciones. Se echa en falta una voz coordinada de los países de nuestra comunidad ante lo que está ocurriendo. Ojalá, a pesar de todos los inconvenientes y las quiebras que ha provocado la intervención, al final del camino veamos unas urnas para que los venezolanos hablen sin fraudes chavistas, y que eso sea mucho más pronto que tarde. Porque lo lógico es que tras la captura de Nicolás Maduro se hubiera proclamado presidente a Edmundo González, el legitimo ganador de las elecciones presidenciales de 2024 que fueron obscenamente usurpadas por la prepotencia del régimen de Maduro, según lo certificó toda la observación internacional. Donald Trump a la hora de elegir en Venezuela entre urnas y petróleo ha optado por la segunda opción. No hay que perderlo de vista, por más optimista que se quiera ser de cara al futuro
@NuevoSurco
Texto publicado en los diarios del grupo Promecal