Díaz y sus afines alimentan su paso adelante para dirigir el PSOE
Ximo Puig también ve «posible» compatibilizar Andalucía con Ferraz
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El PP volvería a ganar las elecciones con un 34,5 por ciento de los votos según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dos puntos más que en la anterior encuesta, mientras que el PSOE se desploma y pierde más de seis puntos y es superado por Unidos Podemos y sus confluencias.
Pedro Sánchez ha puesto de nuevo rumbo a Estados Unidos. El exsecretario general del Partido Socialista quiere vivir en directo la recta final de las elecciones presidenciales, fijando su posición al lado de la candidata demócrata, Hillary Clinton. Pero antes, en Madrid, ha mantenido una reunión "secreta" con sus principales afines.
Javier López
En el coche de Pedro Sánchez va un PSC con el que el PSOE no será ni más socialista ni más comprometido con todos los españoles. Y va también, empujando en la cuesta arriba, por un populismo confuso y difuso que dista de ser la socialdemocracia contundente que dicen querer los regeneradores del partido.
El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha sido esta mañana muy duro contra Pedro Sánchez y su entrevista en Salvados, que ha calificado de "elocuente" y "clarificadora" ya que, gracias a ella, "muchos militantes y votantes del PSOE están empezando a entender algunas cosas ocurridas en las últimas semanas".
Entre la presión bufunesca del populismo y el estado de ruptura total que vive el PSOE, con un Pedro Sánchez al frente de los no conformes, Mariano Rajoy ha ganando de momento la partida colocándose al frente de un nuevo tiempo político a pesar de ser el de más edad de los aspirantes. El escenario, sin embargo, sigue siendo extremadamente convulso y volátil. La primera pregunta a resolver es quién serán los integrantes del próximo gobierno.
El ex secretario general del PSOE Pedro Sánchez ha anunciado que ha renunciado a su acta de diputado y deja su escaño para no verse obligado a romper la disciplina de voto del PSOE y desobedecer el mandato del Comité Federal.
La sesión de investidura a Mariano Rajoy ha estado en todo momento condicionada por los juegos malabares del populismo que en algún momento han alcanzado la categoría de bufonada. Pedro Sánchez ha estado durante estos días presente pero en forma de sombra amenazante, de manera que todo el territorio del antimarianismo visceral quedó en manos de un Pablo Iglesias que ha aprovechado la ocasión para fragmentar el panorama político entre Podemos y el resto, lo que él ha llamado La Triple Alianza.
Tras el batacazo sufrido en el Comité Federal del PSOE el pasado 1 de octubre y unas vacaciones en EEUU, Pedro Sánchez, ambicioso como solamente él sabe, está comenzando su particular batalla para colocarse al frente del bando que dentro de su partido recibe el nombre de "sanchista".El acto de presentación puede tener lugar estos días en el Congreso de los Diputados.
Una vez cerrado el capítulo de la investidura, Podemos iniciará un camino con el que pretende llegar a fulminar políticamente al PSOE. Dos serán los puntos fuertes de la estrategia: reventar la calle poniéndose al frente de las protestas, y usar los pactos autonómicos con los socialistas como elemento de presión y chantaje.